
El pasado 15 de septiembre el OLRC (Observatorio para la libertad Religiosa y de Conciencia) presentó el “Informe de Ataques a la libertad religiosa en España durante 2025”. 306 casos documentados, una tercera parte más que el año anterior. Parece que el observatorio no tiene datos de los ataques a la libertad de Conciencia. Por lo que sea les ha pasado desapercibido el adoctrinamiento continuado de cientos de miles de criaturas, desde que son apuntadas recién nacidas a una religión- secta y en los centros educativos religiosos y públicos.
Lo grave es que “una gran parte de estos ataques provienen del gobierno” y de las administraciones. Estos acosan sobre todo a la Iglesia Católica, dándoles 13.000m€ anuales, permitiéndole recaudar el 0,7% de los impuestos del IRPF y perdonándole miles de millones de todo tipo de impuestos; concertándoles una buena parte de la sanidad y de la educación del país, pagándoles la “caridad” de los centros geriátricos, de los centros de acogida, de servicios sociales, hasta de recogida de enseres. Y, lo peor, dejando que se apropien de más de 100.000 bienes inmuebles, entre ellos el 80% del patrimonio Nacional.
Parte de esos ataques desde el Estado es fruto de su “laicismo beligerante”, con hechos como multar por rezar en sitios no autorizados (véase delante de las clínicas abortivas, acosando a las mujeres que van a dichos centros), o no autorizar capillas en los tanatorios (en algunos de los de nueva construcción, porque hay muchos más que la tienen).
Resaltan el ataque de los medios de comunicación públicos, que ridiculizan sobre todo a los pobres católicos. Como ejemplo la estampa del sagrado corazón con la vaquilla que se presentó en las campanadas. La Televisión pública que retransmite misa todos los domingos, dedica casi toda la programación de semana Santa a emitir procesiones, docenas de horas a la virgen del Rocío, a todo tipo de romerías o fiestas religiosas o que dedicó cientos de horas a la propaganda vaticana antes, durante y después de la visita del papa.
También se informa de 10 ataques a símbolos navideños. Sin entrar en los detalles, hay que tener cara dura para quejarse la organización que impone esos símbolos en cientos de miles de espacios públicos.
El partido que más ataca es el PSOE. Ese que en el gobierno de Zapatero elevó la aportación a la IC del IRPF del 0,5 al 0,7 %; el que con Felipe González les entregó una buena parte de la educación con los conciertos; el que con 8 años de gobierno de Sánchez no ha tenido tiempo de quitar del código penal los artículos que penalizan la blasfemia, de derogar los franquistas acuerdos con el Vaticano o que no ha movido un dedo por recuperar el inmenso patrimonio nacional expoliado por la Iglesia.
Y la región con más ataques, no reíros, es Andalucía. La tierra de María Santísima, la Autonomía que mantiene más tradiciones católicas, donde todas las administraciones autonómicas, provinciales o locales riegan de subvenciones todo tipo de actividades, organizaciones o eventos católicos.
Donde más vírgenes alcaldesas perpetuas hay, nombradas por ayuntamientos de todo pelaje político.
Y todo esto sucede en un país donde, aunque sólo el 18% se declara católico practicante (es decir, que va a menudo a misa), la administración y muchas otras instituciones mantienen hábitos de Estado confesional católico y en unos tiempos en que una buena parte de ese catolicismo practicante y casi toda su jerarquía, en complicidad con la derecha ultra y la ultraderecha, mantienen un ataque continuado al gobierno y a muchos de los valores y la legislación democráticos.
Este informe parece una broma y puede provocar la risa de cualquiera con un mínimo de inteligencia. Pero es una muestra clara del peligro del fundamentalismo y la intolerancia totalitaria de estos sectores religiosos. Es hora de que la mayoría laica racional denuncie y combata en el día a día y en todos los espacios este confesionalismo anticonstitucional, si queremos mantener y mejorar nuestra democracia.
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