
En la última década, millones de mujeres se han levantado para gritar que quieren vivir libres de violencia sexual. La discusión sobre el consentimiento sexual se ha consolidado en la opinión pública. Hemos sido capaces de sacar a la esfera pública el significado de la violencia sexual.
El “MeToo” impulsado por el mundo del espectáculo, ha hecho que multitud de mujeres denuncien sus experiencias de abusos, acosos etc. convirtiéndose en un fenómeno global, que en España alcanzó su punto de inflexión a partir del caso de la manada.
Por primera vez las mujeres han roto el silencio con un relato valiente y doloroso.
Estamos redefiniendo lo que es la violencia sexual, visibilizándola, al amparo de las redes sociales que nos lo han permitido, sin necesidad de capital y sin tener que pedir permiso.
Clotielde Leguil lo explica así: Creer en lo que se ha confesado es encontrar un lugar donde el trauma no es negado, sino reconocido.
Este movimiento global contra la violencia sexual desacredita los discursos que exigían al feminismo que se posicionara a favor del placer, frente a la violencia sexual. Por lo que hay que revisar las razones profundas que hacen posible que grupos de hombres vean el acceso al cuerpo de las mujeres como un derecho.
En lo que va del siglo XXI, este quizá sea el dato civilizatorio más importante. (Amelia Valcárcel).
El movimiento feminista seguirá resistiendo contra las crecientes agresiones sexuales que cada tanto sacuden a nuestra sociedad, pero que no encuentran el mismo rechazo ante los ojos y el dictamen de algunas y algunos representantes del poder judicial y legislativo, reflejando la vigencia y fortaleza de la Justicia Patriarcal.
A las puertas del 8M-2026, saldremos a las calles para denunciar que el poder judicial no da respuesta, pero sí, el movimiento feminista lo exigirá.
El neoliberalismo se ha encargado de romper los lazos de hermandad que tanto ha costado construir en el feminismo. Es urgente encontrar un “nosotras” inclusivo y flexible que opere como actor colectivo de cambio social.
Resistiremos contra las intermitentes guerras que destrozan las vidas de las sociedades enteras, pero particularmente ensañándose con las mujeres y sus hijas e hijos.
Resistiremos en la lucha por una Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional.
Resistiremos al asedio feminista que actualmente vivimos, tanto por parte de la derecha como de la izquierda anticapitalista que antepone el libertarismo a la igualdad.El Feminismo no es un proyecto individual que tiene como objetivo el florecimiento de deseos ocultos, es un proyecto político de cambio social que busca la desaparición de las estructuras que colocan a las mujeres en lugares subordinados. ( Rosa Cobo).
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